|
Fernanda Melchor lo hizo de nuevo. La escritora veracruzana nos encarriló, como de constumbre, a un tornado de emociones digna de una impetuosa temporada de huracanes. Leer toda la maraña del revoltijo que nos presenta en su nueva novela Páradais, nos situa en un mundo paralelo que de lejano no tiene nada, pues se asemeja más al chisme contado y distribuido de boca en boca por todo el vecindario, que a un universo ficticio relatado por una voz potente en su máxima expresión; una voz que provoca estremecimiento, adrenalina, miedo, y compasión por los protagonistas que cuentan todo sin temor a ser juzgados por quienes leen sus fechorías y perversiones mentales.
El horror de Páradais no se deriva de los escenarios escalofriantes que Franco Andrade y Polo, los personajes principales de esta historia, comparten con el lector a través de sus más íntimas fantasías, quimeras y confesiones, sino del maldito sentido de cercania con una serie de vivencias que más que sacadas de un libro se asemejan a las historias de tantas personas en este país que busca paz desde hace bastante tiempo. Dicen que como México no hay dos, porque de ser así, ya estuvieramos en el otro. Aquí no es Miami, lo sabemos; tampoco estamos en Europa o en los mares azules, claros y brillantes, de Oceanía; pero el edén destinado como recompensa a la sobrevivencia del deporte extremo de ser mexicanos es una apuesta que estamos dispuestos a ganarnos a base de convivir a diario con un abanico variopinto de personalidades de una sociedad perturbada por años y años de esperanzas incumplidas a cambio de votos que terminan siendo una cifra exorbitante en los cheques cobrados por un feroz y hambriento lobo llamado Gobierno. Una fiera insatisfecha que se vende ante nosotros como una inocente y decorosa falsa liebre. Fernanda Melchor, una genio que nos obsequia en su nueva novela la aventura desenfrenada de dos pubertos dispuestos a cumplir sus torcidas voluntades; uno millonario, hijo deseado y paradójicamente rechazado por su propia familia. El otro, pobre y miserable, traído al mundo más por compromiso que por el amor maternal de una matrona seducida por las telenovelas y las conquistas oníricas de una vida imposible. Dos muchachos con vidas y contextos opuestos pero con un mismo destino que se presenta con una incógnita lamentable. ¿Qué tienen que perder dos jovenes solitarios y dejados a su suerte para arriesgarse por una vez en su corta existencia a buscar lo que más anhelan? Nada. Y ese el problema. Lo han perdido todo, y ahora no tienen nada que perder. Nota del firmante: Páradais puede disfrutarse con una taza de café irlandés; lo suficientemente amargo como la realidad desoladora de su narrativa, con un shot de Whisky, como el aguardiente que lo quema todo, y con crema dulce, en honor a los valores pueriles que los personajes perdieron en su camino llamado vida. Querrás dejar de leer pero no podrás hacerlo. Si hay un libro que causa resaca por su alto nivel de dependencia en cada página sin duda es Páradais, de Fernanda Melchor. La podredumbre moral, la indiferencia, y la brecha enorme entre las clases sociales se reflejan en cada personaje de una forma reconocible de la realidad en que vivimos. Leer esta novela es uno de esos placeres que lastiman por su fondo y forma; como quitarte una costra áspera y reseca de la rodilla.
0 Comentarios
|
AutorJonathan Hayashi/ |